Por muy divertido que sea discutir la importancia de los distintos recursos crediticios, no hace falta cuando se busca estabilidad e independencia. Si has conseguido la vivienda de tus sueños y cuentas con el apoyo de un banco o el gobierno, la pregunta crucial será: ¿Hipoteca fija o variable? Esta duda razonable requiere un buen análisis financiero.
Entre las muchas decisiones que debes tomar a lo largo de tu vida, conseguir un crédito hipotecario es sin duda un paso trascendental. No solo por tener la seguridad de un hogar, sino también por lo que representa para tu patrimonio. Estar ante dicha disyuntiva es bastante común, en especial cuando se trata de un compromiso a largo plazo.
Entendiendo cada modalidad por separado
Una forma sencilla de establecer las diferencias entre hipotecas a tipo fijo o a tipo variable es conociendo cómo funcionan. En realidad, la mayor distinción entre ambas tiene que ver con el tipo de interés que se aplica a una u otra. Dicho esto, trataremos de resumir sin muchas complicaciones los aspectos más relevantes.
Hipoteca con interés fijo
En este caso, la contratación de un préstamo hipotecario bajo esta modalidad tiene una tasa de interés que no varía durante el plazo del compromiso. Esto quiere decir que vas a pagar cuotas fijas todo este tiempo. Desde un punto de vista práctico, sabes de antemano cuánto debes desembolsar por la cantidad dada.
La designación de esta tasa de interés corre por cuenta de la entidad financiera y el referencial que maneja el Banxico para estos créditos personales. En el cálculo también se incluye el índice de inflación para determinar las mensualidades. De acuerdo a la ley, la modificación en el porcentaje durante la vida del préstamo debe ser a la baja.
En este sentido, puedes hallar productos con tasas de interés que van desde un 9 hasta un 15%. Además, el CAT (Costo Anual Total) puede variar de 12 a 18%. La hipoteca fija es una de las más demandadas porque hay más ofertas y te aporta más seguridad, aunque al final puede resultar más costosa si los tipos de interés oficiales no suben mucho.
Hipoteca con interés variable
A diferencia de la anterior, aquí hacemos referencia a un crédito hipotecario cuya tasa de interés cambia con el tiempo. Esto se debe a que está sujeta a un índice de referencia que se conoce como Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) y que se modifica todos los días. Por esta razón, el importe de tus mensualidades pueden variar.
Al optar por una hipoteca variable, las condiciones de la tasa de interés impuesta por la entidad financiera varían según el mercado. Esto se puede traducir en que las cuotas pueden bajar o subir de igual forma. Es en parte un riesgo que te puede beneficiar al momento de presentarse una disminución del índice de referencia.
Por otra parte, la mayoría de los préstamos hipotecarios empiezan con un porcentaje fijo que va modificándose progresivamente. A menudo, es una tarifa
menor a las estipuladas para las hipotecas fijas. Además, el costo de refinanciamiento tiende a ser más bajo, lo que es una ventaja si quieres reestructurar el contrato.
Entre las desventajas más notorias de esta modalidad, hay que destacar la incertidumbre que presenta la tasa de interés por la fluctuación diaria. Aunque está recomendada para escenarios económicos difíciles, cuenta con cierto grado de complejidad para los que solicitan un crédito hipotecario por primera vez y si el plazo es muy largo.
Otros aspectos que influyen sobre la hipoteca fija o variable
Ahora que ya entiendes un poco mejor la diferencia entre hipoteca a tipo variable o a tipo fijo, puedes tomar una decisión más informada sobre este tema. La conveniencia de cada una dependerá del manejo de tus finanzas personales, el plazo, el banco o financiera, la situación económica, el porcentaje de crédito y otros factores.
En México tienes la posibilidad de escoger un préstamo hipotecario que va de 5 hasta 30 años. Tener acceso a este tipo de financiamiento es importante porque puedes llegar a recibir el 100% del precio del inmueble. Aunque para llegar a ese porcentaje máximo probablemente necesitarás del apoyo de ayudas como Infonavit.
En conjunto con las comisiones y gastos notariales asociadas con estos créditos hipotecarios, hay otro elemento relevante que influye sobre las cuotas mensuales. Esta vez hacemos referencia a la contratación de seguros, que en algunos casos resulta obligatoria y los desglosamos así:
- Seguro de vida. Estipulado por la ley para la compra de inmuebles, posee un propósito definido. Esta póliza cumple la función de liberar la hipoteca fija o variable en caso del fallecimiento del dueño/a. Es una forma estándar de resguardar tu patrimonio en caso de un evento desafortunado.
- Seguro de daños. No es estrictamente obligatorio, pero resulta una buena inversión a largo plazo. Habrá entidades bancarias que incluyan esta opción en su oferta y otras que no. En cualquier caso, sirve para proteger tu propiedad, casa o departamento de algún desastre natural o de otros daños frecuentes.
- Seguro de desempleo. Siempre existe la posibilidad de que perdamos nuestro trabajo por causas justificadas o no. Esto es una especie de cláusula preventiva que se activa cuando quedamos desempleados. La entidad te otorga una cantidad mensual para que puedas cubrir el préstamo por un tiempo determinado mientras consigues otra fuente de ingresos.
Si contratas estas pólizas con el propio banco, algo a lo que no estás obligado, puedes financiar también sus costes incluyéndolos dentro de las cuotas mensuales de la hipoteca. Al igual que las tasas de interés, su costo puede ir cambiando debido a los ajustes económicos habituales. No suelen ser incrementos muy significativos, pero debes tomarlos en cuenta en el presupuesto estimado.
Si tienes la oportunidad de conseguir una hipoteca variable o fija, toma en consideración las condiciones que te ofrecen. Es importante que hagas una pequeña evaluación del mercado inmobiliario para guiarte mejor. En caso de que tengas otras dudas, no dudes en consultar con nuestros asesores expertos.