Un tema recurrente cuando queremos abordar las dificultades de las finanzas personales, son los populares gastos hormiga. Ahora bien, la mayoría tiene la compulsión de gastar en el momento o en cosas que se les antojan. Y esto suele ser producto de una mentalidad que dicta que el dinero es para gastarlo y se puede hacer con él lo que se quiera.
Como nuestra labor no es imponer sino aclarar, piensa en este principio económico: si quieres que tu dinero te rinda, debes saber en qué lo gastas y cómo administrarlo. En este punto nos toca averiguar la naturaleza empobrecedora de los gastos hormiga.
Reconociendo los gastos hormiga
Aunque no lo parezca, los gastos hormiga son más fáciles de reconocer si somos conscientes de cómo manejamos el dinero. En la práctica, son esas pequeñas compras que hacemos una vez que salimos de casa y que resultan insignificantes en teoría, pero que van mermando sistemáticamente el presupuesto mensual.
El error fundamental es creer que no tienen importancia, haciéndolos más invisibles aún. Un snack habitual, 2 ó 3 tazas de café de marca o no, el taxi porque hace sol, chicles, cigarros, agua o refresco, comisiones bancarias y más, pueden sumar mucho cuando sacas la cuenta. Por eso te insistimos en saber a ciencia cierta cómo estás invirtiendo tu dinero.
No se trata de aplicar un régimen de austeridad cuando hay bonanza o no, sino de tener más autocontrol. Así ya no tendrás una excusa para decir que no puedes ahorrar, como gran parte de los mexicanos. Cuando priorizas tus gastos, entiendes la gran diferencia entre planificar y gastar porque sí.
Al analizar las categorías relacionadas con los gastos hormiga más comunes, podemos identificar las siguientes:
-
Alimentación. No tiene nada de malo salir de vez en cuando a un restaurante o celebrar una ocasión especial. El problema es acostumbrarse a comer en la calle, lo que además de incidir sobre tu salud, acaba rápido con tu presupuesto. Comer en casa o llevar comida al trabajo representa un ahorro significativo, mejora tu planificación financiera y te permite invertir ese dinero en cosas más prioritarias.
-
Compras impulsivas. Aunque las tiendas y los supermercados te persuaden a comprar productos innecesarios, no significa que debas hacerlo. Dejarse llevar por el antojo afecta seriamente tu economía. Una medida para superar esta mentalidad es tener una lista ya elaborada y cumplirla, pagando con efectivo. También puedes apoyarte en apps para gestionar tus fondos, monitorear ingresos/egresos y conseguir ofertas en diferentes comercios.
-
Transporte. Está bien que tengas que usar el auto si tienes que desplazarte grandes distancias cada día. Pero recuerda que la gasolina, aceite, cauchos y el mantenimiento del vehículo pueden exigir un gasto considerable. No somos dependientes de las cosas que tenemos porque siempre podemos caminar, hacer carpooling, usar el transporte público o andar en bicicleta. Cambiar a un carro eléctrico y transformar nuestra mentalidad, puede ser lo más conveniente. -
Comisiones financieras. A menudo prestamos poca atención a esos pequeños cobros que enriquecen a los bancos. Sacar de un cajero de otra entidad, mantenimiento de saldo, intereses por atraso en el pago de tarjetas de crédito, y otros cargos, siempre suman. Si no atiendes tus finanzas personales con más cuidado, no esperes que las empresas financieras se ocupen de ello por ti, porque no será beneficioso.
-
Otros servicios. Muchos podrían alegar que la suscripción al paquete premium de cable es imprescindible. Eso no significa que lo sea. El manejo inteligente del dinero empieza por aprovechar cada servicio que necesitamos o que nos da entretenimiento. Tener alternativas a la compañía de electricidad, telefonía, seguros, televisión o cable, entre otros, resulta esencial para hacer ajustes cuando la situación lo amerite.
-
Irse de fiesta. Salir a beber es una costumbre muy arraigada en México y otros países latinos. Muchos quisiéramos que la vida fuera una celebración continua, pero en realidad no funciona así. Para evitar gastar una quincena o más en algún bar, discoteca o restaurante, establece un límite para las noches que quieras salir. Otra opción es buscar formas más baratas de conseguir la diversión que necesitas.
Aplicando medidas correctivas
Una vez que tengas una idea más clara de cuáles son tus gastos hormiga más recurrentes, es la hora de aplicar la reestructuración financiera. No hay que temerle a la organización administrativa, porque es simplemente un reajuste de prioridades. Asúmelo como una guía para alcanzar una meta, que detalla objetivos claros y requiere un cambio de visión.
En función de la falta de liquidez que estés experimentando, te recomendamos:
-
Gestionar los gastos hormiga. Puedes seguir disfrutando de tus salidas, golosinas y otros placeres mundanos, solo que con menos frecuencia. En vez de tomarte unas copas en algún sitio, visita con más frecuencia a tus amigos. La idea es controlar el gasto mayor y sustituirlo por alternativas más económicas.
-
Elaborar un presupuesto. Derivado de lo anterior, tienes que saber en todo momento cuáles son tus ingresos y gastos. Las prioridades deben dividirse en gastos fijos, necesarios, ahorrativos y superfluos. De esta forma le asignas un porcentaje a cada categoría y conoces con exactitud de cuánto dispones. Así puedes elaborar planes semanales, mensuales y anuales con proyectos a mediano o largo plazo.
-
Ahorrar con propósito. Antes que nada, el ahorro debe tener un objetivo en mente. Ya sea para un auto nuevo, TV, viaje, inversión, jubilación, fondo de emergencia o lo que consideres fundamental para tu patrimonio. La asignación fija puede ser entre un 15-25%, dependiendo de tu presupuesto.
-
Utilizar la tecnología. En un mundo gobernado por apps y smartphones, ya no hay excusa para complicarse la vida. Aplicaciones como Control de Gastos, MoneyWiz, DollarBird o iGasto, te ayudan a planificarte en minutos. Así puedes llevar un registro de lo que gastas, cómo lo haces, saber cuánto dinero dispones y si estás cumpliendo tu plan con éxito.
Si por alguna razón el dinero no te rinde y llegas corto a fin de mes, es hora de revisar con lupa tus gastos hormiga.