Los 7 pecados capitales de las finanzas personales

La mayoría de nosotros alguna vez nos hemos excedido en nuestros gastos, aun cuando nuestros ingresos nos permiten vivir cómodamente. Parece fácil, pero manejar el dinero es una habilidad que pocos poseen, además no porque no tengamos problemas financieros quiere decir que seamos expertos administrando nuestros ingresos, todos en algún momento de nuestras vidas caemos en algunos de los 7 pecados de las finanzas personales, por eso veremos cuáles son.

Envidia

Pecados finanzas personalesEn lugar de competir con otras personas debemos competir con nosotros mismos y no desear lo que otras personas tienen. Por ejemplo: algunas veces hemos sentido que tenemos que comprar un nuevo celular que acaba de salir solo porque uno de nuestros amigos lo tiene, cuando realmente no lo necesitamos. Esto puede pasar porque nos sentimos en desventaja o superados y es una sensación que se puede presentar durante toda la vida, pero debemos comprender que compararnos con los demás y tratar de aparentar es un gran error.

Cada uno de nosotros tiene su propio camino y sus propios intereses, si intentamos tener algo solo porque otros lo tienen nunca vamos a obtener lo que realmente deseamos y solo nos desgastaremos.

Pereza

Debemos tener disciplina y hacer nuestros deberes hoy y dejar de procrastinar. La mayoría de nuestros problemas económicos derivan de no tomarnos el tiempo para pensar, organizar y arreglar nuestras finanzas. Nos decimos: "lo haremos después" y terminamos haciéndolo en el último minuto o a veces no hacemos nada. Acumulamos facturas, no declaramos impuestos o pagamos después del día de cierre, entre otras cosas.

No debemos permitir que la pereza de llevar el control de nuestro dinero nos gane. Puede que en el presente podamos descansar, pero si no dejamos la pereza de lado, en el futuro tendremos que esforzarnos incluso el doble, por lo que lo mejor es afrontarla y descansar una vez que todo esté listo.

Gula

Decir no y poner límites en nuestros gastos es la clave. La gula aparece cuando gastamos en exceso. Las consecuencias que esta actitud puede traer a nuestra economía son graves, pues si no tenemos disciplina y gastamos demasiado muy pronto no tendremos dinero o, en el caso de usar créditos personales, nos endeudaremos. Por estas razones debemos aprender a decir no, no solo a otras personas, sino a nosotros mismos.

Lujuria

No debemos fantasear pensando en lo que haríamos si tuviéramos más dinero, sino que debemos buscar o crear una manera de hacer más dinero y procurar ahorrar más con los ingresos de los que disponemos. Una cosa es soñar y otra cosa muy diferente es visualizarnos. Cuando fantaseamos pensamos en todo lo que haríamos si tuviéramos más efectivo sin tener ningún plan, en cambio cuando nos visualizamos tenemos en mente a dónde queremos llegar respaldados por una acción que ya estamos ejecutando.

Está bien que imaginemos todas las cosas que queremos hacer y los lugares que nos gustaría conocer, pero debemos comprender que para alcanzar nuestros sueños tenemos que tener un plan que nos acerque a ellos y no solamente soñar en lo que haríamos si estuviéramos en esa posición.

Soberbia

No somos peores ni mejores que nadie, debemos ser humildes pues esto nos permitirá conocer nuestros errores y mejorar. Cuando vivimos de las apariencias y consideramos que somos mejores que los demás, siempre estamos compitiendo y preocupándonos por no quedarnos atrás. No comprendemos que no podemos quedarnos atrás debido a que las cosas que nos interesan y nuestros sueños son algo personal.

Si queremos algo solo por ser mejor que alguien, estamos dejando de lado nuestros verdaderos deseos. Por esto es importante dejar la soberbia de lado, pues nos permitirá ir por lo que realmente deseamos y nos ayudara a comprender que nuestro valor no está relacionado con los objetos que poseemos, sino que está dentro de nosotros, en nuestras creencias, valores y nuestras acciones. Una cosa es la confianza en uno mismo y otra es la soberbia.

Ira

Debemos dejar de pensar que lo que nos pasa es culpa de otros, solamente de esta manera podremos corregir nuestros errores y evolucionar para hacernos más consecuentes, pudiendo así mejorar nuestra situación financiera. Recuerda que las personas de éxito están en donde están debido a todas las cosas que no salieron como ellos esperaban.

Avaricia

La avaricia es uno de los pecados que más puede llevarnos a gestionar mal nuestras finanzas, y es que las ganas de tener más nos pueden cegar y precipitar nuestras decisiones, provocando precisamente el efecto contrario y hacernos quedar sin nada.

Está bien ser ambicioso para progresar en la vida, pero si nos obstinamos en conseguir más y más a toda costa, lo más probable es que nos llevemos un buen baño de realidad. Lo mejor es ir progresando de acuerdo a nuestras posibilidades, sin asumir riesgos excesivos ni recurrir a un gran endeudamiento para conseguirlo.



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