Mucho se ha hablado tocante a los seguros, si son buenos, si no lo son, si pagan, si no pagan, que todos debemos tener uno, que nadie hace caso hasta que lo necesita.
Cada quien tendrá su punto de vista, pero lo importante es consultar con un especialista en la materia a fin de al menos tener un conocimiento más exacto que solo los rumores o las pláticas de café de aquellos que están mal informados y expanden la ignorancia a los demás.
Aquí trataremos la utilidad de contar con un plan de seguros, ¿para qué puede servir?, ¿qué podemos sacar de ventaja de esos planes?.
Ejemplificaremos un seguro para la educación universitaria
En una familia de clase media alta nace un niño, Juanito. Cuando lo ven por primera vez, aparte de agradecer a todos los cielos por su nacimiento y ver a quien se parece, ya empiezan los padres a imaginarse que será de grande, abogado como el papá, maestro como la mamá, ingeniero como el abuelo, artista como el tío, y así serán muchas pláticas en la vida de esta familia, preguntándose qué será de grande y tratando de ver sus principales atributos. Claro, lo más interesante será qué decidirá Juanito cuando crezca.
Y junto con esto empiezan a dilucidar ligeramente cómo se pagará la educación, si será por medio de ahorro, si se invierte directamente en una universidad de prestigio, o si existe un plan de educación a futuro.
Suponiendo que hay un amigo de la familia que se dedica a colocar planes de seguros y entre los que de su portafolio hay uno especialmente para la educación. Este amigo, que llamaremos Mario, se entera del nacimiento del nuevo miembro de la familia, primero se une al regocijo por el nacimiento de Juanito, y unos días después hace cita con Juan (papá) para platicar acerca del plan para proteger la educación.
Mario expone los números a Juan y sobre todo la garantía de que Juanito estará cubierto con un monto que le permitirá seguir la educación universitaria hasta en el peor escenario de vida de los padres. Juan lo escucha muy atento y agradecido, porque primero son amigos, y han compartido muchos buenos momentos, y también agradece por proporcionarle la información, a la cual hace varias preguntas, y todas ellas son amablemente respondidas por Mario, quien le platica varios escenarios, si el papá sigue vivo o no, si la mamá sigue viva o no, si el papá tiene alguna discapacidad o enfermedad grave, y al final si Juanito decidirá por una escuela o no, o si la suma asegurada podrá servir hasta para poner un negocio en lugar de estudiar, y le diera por ser joven emprendedor como algunos de sus tíos. Después de una amena plática de café que dura más de dos horas, Juan decide no tomar la opción que le planteó Mario, como amigos se despiden de un abrazo y prometen volver a verse.
Un año más tarde Juan fallece, María la viuda, se ve envuelta en problemas económicos toda vez que está esperando al segundo hijo, la casa está hipotecada y no se cuenta con ningún otro recurso, más que el seguro de vida que la empresa otorga a los funcionarios de primer nivel. María se da cuenta que Juan había dejado de pagar las últimas mensualidades de la hipoteca, por lo que no es válido el seguro de fallecimiento del titular. El monto del seguro que María recibe no es suficiente para solventar la deuda hipotecaria.
Con la pena de haber perdido a un querido padre e incondicional esposo, María toma la decisión de vivir con sus padres, aun cuando el espacio no es lo suficiente para que todos estén cómodos y más cuando se ve venir otro hijo, sin embargo los padres acogen a todos con gran cariño que siempre ha caracterizado a la familia. Existe una descomposición económica familiar, mientras Juanito no sabe de las pláticas que se hicieron de su educación universitaria y que se ve más lejana cada día.
Con un plan de seguros todo habría sido distinto
La vida de la familia de María (ahora viuda) podría haber sido totalmente diferente si Juan hubiera tomado la decisión de tener un plan de seguros que asegurara la educación universitaria de Juanito, porque también se le comentó de los beneficios que podían tener como familia, al contar a la vez con protección en caso de muerte del papá, incluso de la mamá, y con ello se pagaba la póliza completa, incluso podía tener una renta mensual hasta cumplir la edad contratada. Pero el hubiera no existe, lo que existe es lo que hay y las decisiones que se toman hacen la realidad en que vivimos.
Casos como este no son ciencia ficción, se vuelven realidad al no tomar buenas decisiones que lleven a asegurar el patrimonio de la familia. Porque cierto es que a partir de una tragedia donde se pierde al principal proveedor de la familia, esta tarda hasta cinco años en recuperarse y quizá no teniendo el nivel de vida anterior, solo una buena estabilidad.
Esta es una de las razones por las cuales es importante adquirir un plan de seguros de acuerdo a las necesidades de la familia.